Durante más de 20 años escribí con cierta frecuencia en un anterior blog a este. Aquello era mucho más que mi casa, es más, lo podría considerar mi refugio en el que además lograba abrirme al mundo y siempre con el corazón por delante de las palabras o de las fotografías.
Era mi balcón desde el que contemplaba el mundo y lo narraba mientras los pies colgaban en el abismo.
Y un buen día todo desapareció.
El mundo digital de los «1s» y «0s» me dio la espalda y decidió, tras volverse completamente loco y enemigo propio, destruir todo aquello que con tanto mimo había criado.
Hoy vuelvo a intentar comenzar algo que con la esperanza de que se particularmente similar aquello…
No os pido que lo leáis, pero si así fuera, ¡Gracias!
Por mí parte intentaré de nuevo el cruzar este puente…